Resultado original
Los catadores describieron el vino blanco teñido con las palabras que habían usado una semana antes para el tinto: frutas oscuras y aromas propios del vino tinto. El vino en sí no había cambiado; solo su color.
Lo que sabemos hoy
Según los investigadores, esto no demuestra que los expertos no sepan catar, sino que, al poner en palabras un olor o un sabor, nos apoyamos en lo que ven nuestros ojos. Muchos estudios posteriores sobre comida y bebida también han mostrado que el color influye en cómo percibimos el sabor y el olor.
Lo sorprendente
No eran principiantes: los participantes eran estudiantes que se estaban formando en cata de vinos.
Fuentes
- Morrot, G., Brochet, F., & Dubourdieu, D. (2001). The color of odors. Brain and Language, 79(2), 309–320. doi.org/10.1006/brln.2001.2493